
Estabas tumbada en mi cama, mirando hacia el colchón, y plácidamente te observaba, con ese rostro angelical.
Tus cabellos rizados me fascinan, me fascinan tanto que siempre que pienso en tí te veo, en mis sueños despierto, con tus ondas que juegan con la brisa del mar. >Tu piel perlada me suscita demasiados recuerdos, todos ellos muy buenos.
Pero hay cosas que no entiendo, por eso te observo desde aquí, no me dejas acercarme a tus brazos, no me dejas sentir la fragancia de tu perfume, te miro y lo que veo ya no son recuerdos felices, tu piel perlada se me hace espectral ahora.
¿Será porque te amo que te hice este favor?
Miro mis manos, y están cubiertas de rojo carmesí. Voy al baño, y me tropiezo con esa basura infame, que le dejé un par de souvenirs en la cabeza. ¿Quién te manda acostarte con mi mujer cuando voy a buscar leña? No hay karate que te sirva contra un marido furioso cuando encuentra a su mujer en la cama con otro, y que porta un hacha.
Hasta los que hacen las películas saben eso.
Después de lavarme las manos, voy hasta el living y me sirvo un whiskey, triste lo mio, tengo que arreglar la mecedora, cruje cada vez que voy hacia atrás. No creo que pueda arreglar la mecedora, mis manos no me responden, tiemblan de tal manera…
Ya se, ato al pestillo una cuerda, usando la lámpara de polea, y en la otra punta el hacha.
Crack, crick.
Maldita mecedora.
-¡¡Policía!! ¡¡Abra la puerta!!
- Pase oficial.
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El Teniente Eustaquio Rodríguez, después del incidente en el que abrió la puerta, y vio como al acusado se le inserta un hacha en la mitad de la frente, y cae su whiskey en un estrépito, se encuentra internado en el Hospital de Sanidad, viendo como una y otra vez el hacha hace caer su filo sobre la frente de ese hombre ya muerto en vida, haciéndole estallar el cráneo.



Grafico, sin dudas grafico.
Yo soy mas de las armas de fuego.
En teoría, los hombres tienden a los métodos más rápidos, por ejemplo, armas de fuego, saltar de una azotea, etc.
Y las mujeres los más sufridos, empastillarse, cortarse las venas, etc.
Pero hay pa todos los gustos, como todo en la vida.