
Accidente moto
Andar en moto
Sin casco y borracho
Es temerario

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Príncipe a caballo
Érase un vez, hace ya muchos años, un príncipe que andaba despacito a caballo, cargando su espada y su escudo. No tenía ganas de cabalgar para matar al dragón, y era comprensible.
- Mamá realmente la pifió.
La Reina era conocida por ser hábil negociante, pero su hijo pensaba que o ella lo odiaba, o realmente debía ser muy conveniente para el reino que él se casara con la princesa convenida.
Aquél retrato de la princesa hubiera desanimado hasta al más valiente, porque la pobre princesa, aún con el intento más brioso del pintor, era realmente fea. Pero no fea del tipo que si uno cierra los ojos puede intentar imaginar algo hermoso y así borrar esa imagen. Ni eso.
Era tan, pero tan fea, que tenía fama en todo el reino. Algunos decían que si la mirabas más de dos segundos, perdías el sueño para toda tu vida, otros decían que al verla uno se convertía en piedra. Y nuestro joven héroe, no muy convencido de estos dichos, fue en busca de la princesa.
Más que por conseguir una esposa, era por complacer a su madre, que le había pedido ya casi cien veces que la fuera a buscar. Pero el joven Gabriel se resistía, por miedo a ser objeto de burlas de sus amigos duques y marqueses. Accedió cuando la Reina enfurecida, le dijo que si no la iba a buscar lo iba a desheredar y exiliar. Y Gabriel se sentía muy a sus anchas en la comodidad del palacio, así que pensó que si era tan, pero tan fea como decía la sabiduría popular, la volvía a encerrar en una torre y listo.
Lentamente fue llegando hasta la cueva, lo más despacio que le fue posible. Cuando llegó, ató su caballo en un árbol del claro que rodeaba la cueva, tomó su espada con una mano, su escudo con la otra, y suspiró. Fue caminando lentamente dentro de la oscuridad de la cueva, hasta que le fue imposible vislumbrar la luz del día.
Lo único que lograba distinguir eran las siluetas de las rocas, algún que otro murciélago, de repente sintió que le tocaban el hombro.
Se dio media vuelta, y lo que vio lo espantó, lo horrorizó, le desfiguró las expresiones faciales hasta el punto que el príncipe era irreconocible, dio un grito que se escuchó hasta en los rincones más recónditos del Reino, y asestó con todas sus fuerzas con la espada a la silueta gigante y horrenda.
Escuchó un alarido al atravesar con su espada la carne, que al momento dejó de respirar. Gabriel rápidamente salió al exterior de la cueva, tomó una rama de las inmediaciones y la prendió fuego.
Equipado ahora con su antorcha improvisada, al entrar en la cueva vio que lo que yacía en el piso no era nada parecido a un dragón, sino que era la princesa.
Con la respiración aún agitada del ajetreo, la mejor idea que se le ocurrió fue prender fuego a la princesa, y echarle la culpa al dragón al volver a casa. Esto le dio tal sensación de alivio, que lo hizo, y volvió contento y feliz hacia el castillo.
La Reina, al enterarse de los hechos relatados por su hijo, mandó matar al dragón, y todos en el reino dieron el hecho por nunca acontecido. Incluso los escritores del reino lo omitieron de sus relatos, y solo contaron las historias de las princesas bonitas en los manuales de “Cómo encontrarle pareja al Príncipe Heredero” de los años sucesivos, para evitar que este error se volviera a cometer.

Mario Vargas Llosa
1.- ¿Cuál es para usted el colmo de la miseria?
Hacer cosas en las que uno descree.
2.- ¿Dónde le gustaría vivir?
Cerca del mar, en un sitio tranquilo, pero vecino a una ciudad grande, con muchas librerías, teatros y cines.
3.- ¿Su ideal de la felicidad terrestre?
No hay “felicidad terrestre”. Lo que está más cerca se consigue, pienso, en el absoluto acuerdo entre lo que uno cree y lo que uno hace.
4.- ¿Por cuáles faltas tiene usted la mayor indulgencia?
Aquéllas que se cometen por fidelidad a una pasión.
5.- ¿Cuáles son las obras literarias que usted prefiere?
Mis gustos literarios cambian, pero, en general, prefiero aquellas que presentan una visión más amplia y diversificada de la experiencia humana.
6.- ¿Cuál es su personaje histórico favorito?
No tengo muchos héroes favoritos en la historia: en la literatura, en cambio, sí. En la historia peruana, por ejemplo, citaría a Grau.
7.- ¿Su pintor favorito?
Rembrandt.
8.- ¿Su músico favorito?
Mozart.
9.- ¿La cualidad que prefiere en el hombre?
La generosidad.
10.- ¿La cualidad que prefiere en la mujer?
La femineidad.
11.- ¿La virtud que prefiere?
La lealtad.
12.- ¿Su ocupación favorita?
Escribir.
13.- ¿Quién le hubiera gustado ser?
Un explorador, un bucanero, algún aventurero con una trayectoria complicada y multicolor.
14.- ¿Principal rasgo de su carácter?
La insatisfacción.
15.- ¿Lo que más aprecia de sus amigos?
La comprensión.
16.- ¿Su defecto principal?
El egoísmo.
17.- ¿Su sueño de felicidad?
Vivir consagrado a la literatura, conservando siempre la indispensable independencia para poder hablar, pensar y escribir libremente.
18.- ¿Cuál sería su mayor desgracia?
Quedar ciego, idiota o inútil.
19.- ¿Lo que le gustaría ser?
En mi época, algo equivalente a los autores del XIX que más admiro.
20.- ¿El color que usted prefiere?
El verde.
21.- ¿La flor que más le gusta?
La rosa.
22.- ¿El pájaro que prefiere?
Ninguno en especial.
23.- ¿Sus autores preferidos en prosa?
Flaubert, Faulkner, Tolstoi, Balzac, Cervantes, etc. [Sobre Madame Bovary, novela de Flaubert, Mario ha escrito el libro La orgía perpetua. En este mismo ensayo hay un paralelismo con Balzac. Sobre Santuario, una novela de Faulkner, ha escrito un ensayo que figura en La verdad de las mentiras. Sobre Cervantes en general se explayó en su discurso al recibir el Premio Cervantes, en 1994.]
24.- ¿Sus poetas preferidos?
Darío, Neruda, Paz, Baudelaire, Rimbaud, Yates, Whitman, Leopardi… [Los cuentos de Darío fue el tema de su tesis de bachiller "Bases para una interpretación de Rubén Darío" De Neruda ha escrito "La casa de Isla Negra", que aparece en Desafíos a la libertad]
25.- ¿Sus héroes en la vida real?
No aquellos personajes famosos por un hecho o gesto insólito, sino aquellos que, a través de la paciencia, la obstinación y el empeño superaron sus limitaciones y dejaron una gran obra, como Balzac, Flaubert y Joyce. [Sobre Dublineses, un cuentario de Joyce, ha escrito un ensayo que figura en La verdad de las mentiras.
26.- ¿Sus nombres favoritos?
Entre los masculinos me gustan mucho ciertos nombres clásicos castellanos, Gonzalo, Diego, Alonso, etc., y entre los femeninos, ciertos nombres inusitados, sonoros y un poco inquietantes como Morgana, Alejandra, Imelda, etc.
27.- ¿Lo que detesta por sobre todas las cosas?
La mezquindad.
28.- ¿El hecho militar que más admira?
En general, los hechos militares no me despiertan admiración sino en la literatura.
29.- ¿El don de la naturaleza que le hubiera gustado tener?
Un buen oído.
30.- ¿Cómo le gustaría morir?
Rápidamente.
31.- ¿Su lema?
El día que me crea importante me habré vuelto imbécil.