Hubo una época en la cual los discursos se hacían sin micrófonos. Tanto es así que los políticos gritaban a las masas para que se les entendiera algo. Este fue el caso de Batlle, el cual intentaba gritar en todos sus discursos para que se lo entendiera. Pero hete aquí que nadie lo escuchaba cuando hablaba, solo las personas que se encontraban más cercanas a el.
Un buen día, el Sr. Batlle congrego a más de doscientas mil personas para que escucharan su discurso, y entre las personas que se encontraban en el estrado estaban su mujer y su gran amigo el arquitecto.
Cuando empezó su discurso nadie lo escuchaba, excepto su mujer, y su amigo; entonces decidió contratar a una persona que hablara mucho más fuerte que el para que dijese sus discursos. Ella aprovecho la ocasión para decirle que lo engañaba con el arquitecto, y Batlle levanto los brazos en señal de protesta. Para el público, pareció un gesto de victoria, pero el arquitecto inmortalizo su amor por la señora de Batlle con unos cuernos de cuarenta metros.
Años después la excusa que se conoce del arquitecto es que: “El arquitecto Román Fresnedo Siri era una persona seria y sin maldad. Si hubiera tenido un poco más de boliche, enseguida hubiera desechado esa loca idea de homenajear al difunto Presidente de la República Luis Batlle Berres mediante una media parábola vertical de 33 metros de altura. Se supone que esa forma geométrica simboliza el ademán característico del malogrado presidente. Si, es verdad, Luis Batlle saludaba con los dos brazos en alto”.




La verdad: muy interesante! saludos y buen fin de semana!
Je, es como un chiste interno: Luis Batlle Berres fue un Presidente de la R.O.U., al que se lo homenajeó con un monumento porque ponía los brazos en V de victoria, pero para el común de la gente, son los cuernos de Batlle.
Jajajajaja
Muy interesante tu teoría, jamás lo hubiera pensado
Gracias!! Igual lo de los cuernos era como evidente :P
Muy bueno, Inés, muy bueno. Divertido y bien escrito.
Un saludo desde este lado.
Le erraste de Batlle pa la joto che
Si, pero la foto de J. Batlle se prestaba :)
Para mí siempre fue el monumento al diapasón.