
- Image via Wikipedia
Érase una vez un país donde la burocracia era la moneda corriente de todos los días. Un visitante realmente se cansaba de tanto papeleo, al extremo de que era más probable que pasara la mitad de sus vacaciones haciendo trámites en la aduana. Tanto es así que le requerían hasta la escolaridad para poder entrar.
Pero los habitantes por lo general estaban acostumbrados. Para viajar en ómnibus había que presentar un certificado de buen pasajero, que se obtenía en la comisaría, certificado de buena conducta mediante, que se obtenía de las maestras y de las madres. El certificado otorgado por las madres en la mayoría de los casos era fácil de obtener, dado el buen relacionamiento, pero en muchos otros casos se entablaban juicios legales, mediante certificado de litigio.
Un país donde la burocracia es reina, hace que los habitantes carguen con muchísimos papeles, por eso los bolsos eran un producto de primera necesidad. Tanto es así que la importación de bolsos creció en los últimos diez años a casi el triple, mediante permiso de importación y pago de los aranceles mediante.
Créase o no, éste país carece de corrupción, y todo se hace a un paso lento, tan lento que el mayor índice de mortalidad es el estrés causado por el tiempo de espera en los organismos públicos. A tan lenta velocidad funciona el país, que cuando se importa un modelo de auto “nuevo”, en otros países ya se descartan por demasiado viejos. Pero es lo que hay y la gente se conforma.
Y los medios de comunicación son un tema aparte. Tienen que presentar tanto papeleo, como ser el permiso de comunicación, el permiso de tener un periodista, conseguir un periodista certificado, permiso para poder emitir la noticia, tasas para poder emitirla, y tanta cosa, que las noticias recién van por la segunda guerra mundial. Es más, Churchill debe estar pronunciando su discurso de “Sangre, sudor y lágrimas”.
Pero no crean que éste país es pobre, no señor, su economía, a pesar de lo lenta que es, es enorme, ya que se importan productos descartados por el resto de la humanidad, y lo que se exporta se vende como antigüedad o rareza de museo. Y los coleccionistas pagan muy bien esas cosas. Si es que pueden sacarlas del país.
El tema más preocupante son los niños. La educación que reciben parte del latín, puesto que es el idioma oficial, pero es tanto el trámite que hay que hacer para cambiarlo, que se prefiere enseñar una lengua muerta antes que cambiarla por una viva.
Y ni hablemos de los muertos. Ellos esperan en los parques para ser enterrados, pero no por falta de cementerios, sino que el trámite que hay que hacer para ser enterrado debe comenzarse a la edad de 10 años. Y muchos a esa edad no piensan en su muerte. Los parques se abarrotan de personas fallecidas que esperan a que sus sucesores empiecen con los trámites a los diez años también, para acelerar un poco el proceso.
Porque todo papel lleva un control, y una tasa, y alguien que controla los papeles, alguien que controla las tasas, alguien que controla al señor de los papeles, y alguien que controla al señor de las tasas, y alguien que verifique que todos esos señores estén certificados para hacer su trabajo, alguien que controle al señor verificador, y alguien que los reclute para trabajar, y alguien que controle al señor que recluta a los trabajadores. Por eso en ese país nadie trabaja, puesto que se demora toda una vida en poder intentar siquiera trabajar.
Y eso convierte a todo el mundo en autodidacta no certificado por nadie.
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_c.png?x-id=e6035f94-5e6a-432e-8c28-f859be8ce86e)



